Lo más útil de esta fase es entender el crecimiento del bebé, las molestias normales y las pruebas que vienen ahora
- El bebé ya mide alrededor de 28,9 cm y sus extremidades están más proporcionadas.
- Es habitual notar más patadas, presión en las costillas y algo más de falta de aire o cansancio.
- Entre las 24 y 28 semanas suele llegar el cribado de diabetes gestacional.
- Si el bebé se mueve menos, hay sangrado, pérdida de líquido o dolor fuerte, conviene consultar sin esperar.
- Ahora también es buen momento para revisar suelo pélvico, vacunas y apoyo para el posparto.
Cómo está creciendo tu bebé ahora
En esta etapa, el bebé ya no se parece a una figura frágil y diminuta: va ganando proporción, fuerza y movimiento. Suele medir unos 28,9 cm de la cabeza a los pies, aproximadamente como un mango grande, y cada vez resulta más fácil reconocer su actividad dentro del útero.
Yo suelo fijarme en tres cosas: que los movimientos sean más claros, que alternen con ratos de descanso y que empieces a notar una especie de patrón propio. También puede aparecer calostro en los pechos; es una secreción temprana y normal, no una señal de problema. Si todavía no notas patadas muy definidas, no significa automáticamente que algo vaya mal: influyen la posición de la placenta, la postura del bebé y tu propia percepción.
Lo importante no es obsesionarse con cada movimiento, sino aprender cuál es tu ritmo habitual. A partir de aquí, ese patrón se convierte en una referencia muy útil para lo que viene después.
Las molestias más típicas de la semana 23 y qué suele ayudar
En esta fase, muchas molestias tienen una explicación bastante simple: el útero crece, el diafragma queda más presionado y el cuerpo empieza a trabajar con menos margen. Yo separaría los síntomas cotidianos de los que ya merecen más atención.
| Molestia | Por qué suele pasar | Qué suele aliviar |
|---|---|---|
| Cansancio y peor sueño | El cuerpo trabaja más y cuesta encontrar posturas cómodas | Descansos cortos, siesta breve, rutina de sueño y más pausas durante el día |
| Dolor de espalda o costillas | La barriga tira de la postura y la caja torácica se expande | Apoyar la espalda, cambiar de posición con frecuencia y caminar suave |
| Acidez, hinchazón y estreñimiento | Las hormonas ralentizan la digestión y el útero presiona el abdomen | Comidas más pequeñas, agua, fibra y no tumbarte justo después de comer |
| Calambres en las piernas | Suelo pélvico, circulación y fatiga muscular empiezan a notarse más | Estirar gemelos, hidratarte bien y mover las piernas de forma suave |
| Manos o pies algo hinchados | Retención de líquidos y menor retorno venoso | Elevar las piernas, evitar estar mucho rato de pie y descansar de lado |
| Calostro, flujo más abundante o encías sensibles | Cambios hormonales propios del segundo trimestre avanzado | Higiene suave, discos absorbentes si hay pérdidas y revisión si aparece dolor o mal olor |
Para aliviar lo cotidiano, yo no me complicaría demasiado: agua, comidas más pequeñas, movimiento suave y descanso real suelen marcar más diferencia que cualquier truco llamativo. Si una molestia se vuelve intensa, aparece solo en un lado, va a más o se acompaña de fiebre, ya no la trataría como algo “normal” del embarazo.
Y precisamente porque algunas señales se confunden fácilmente con molestias habituales, conviene tener claro qué controles tocan ahora.
Los controles que suelen llegar entre esta semana y la siguiente
Esta es una fase muy de revisiones de rutina. En España, muchas gestantes empiezan a ver más cerca el cribado de diabetes gestacional, el control de tensión y orina, y la revisión del crecimiento uterino. Si hay factores de riesgo, tu plan puede ajustarse antes o con más frecuencia.
Yo no perdería de vista este tramo porque varias pruebas buscan detectar problemas que todavía no dan síntomas. Algunas fechas pueden variar según tu comunidad autónoma y tu historia clínica, pero el esquema general suele ser bastante parecido.
| Control | Cuándo suele tocar | Para qué sirve |
|---|---|---|
| Tensión arterial y orina | En las visitas prenatales habituales | Detectar signos precoces de hipertensión o preeclampsia |
| Altura uterina | Alrededor de la semana 25-26 | Comprobar que el crecimiento del útero encaja con la edad gestacional |
| Cribado de diabetes gestacional | Entre las 24 y 28 semanas | Ver cómo maneja tu cuerpo la glucosa en esta etapa |
| Revisión de Rh y anticuerpos | Entre las 24 y 28 semanas si eres Rh negativa | Evitar sensibilización y proteger embarazos actuales y futuros |
| Inmunización frente a tosferina | A partir de la semana 27, normalmente en la 27 o 28 | Pasar anticuerpos al bebé y reducir el riesgo de enfermedad en los primeros meses |
Si tu matrona o ginecóloga te ha hablado de la vacuna de tosferina, yo la dejaría planificada ya para no apurarla. Y si te corresponde profilaxis anti-D por ser Rh negativa, también merece quedar bien anotada, porque ese tipo de detalles se olvidan con facilidad cuando empiezan a acumularse citas.
Con los controles encaminados, el siguiente paso es saber qué señales ya no conviene atribuir a “cosas del embarazo”.
Cuándo no conviene esperar y hay que llamar
Hay una diferencia clara entre una molestia esperable y una señal que pide valoración el mismo día. Yo me quedo con una regla simple: si notas un cambio brusco respecto a tu normalidad, no esperes a ver si mejora por sí solo.
- Menos movimientos de lo habitual o una ausencia clara de las patadas que ya reconocías.
- Sangrado vaginal, aunque sea escaso si no sabes de dónde viene.
- Pérdida de líquido o un goteo continuo que pueda ser rotura de bolsa.
- Contracciones regulares, dolor tipo regla o presión pélvica que no te encaja.
- Dolor fuerte bajo las costillas, dolor de cabeza que no cede, visión borrosa o hinchazón brusca de cara, manos o pies.
Esos síntomas pueden aparecer en problemas como amenaza de parto prematuro o preeclampsia, y en ambos casos el tiempo importa. Yo llamaría a la matrona, a la unidad de maternidad o al circuito que te hayan indicado incluso si luego resulta ser una falsa alarma. En embarazo, una consulta a tiempo vale más que una espera innecesaria.
Y con esa parte clara, tiene sentido dejar ordenadas unas cuantas cosas prácticas antes de entrar en la siguiente semana.
Lo que dejaría organizado antes de entrar en la semana 24
Antes de que empiece la siguiente etapa, yo intentaría cerrar tres frentes: agenda médica, cuerpo y apoyo cotidiano. No hace falta hacerlo todo de una vez, pero sí dejar una base que te quite ruido mental.
- Confirma la próxima cita y apunta qué pruebas podrían tocarte en las semanas 24 a 28.
- Empieza o retoma el suelo pélvico con ejercicios sencillos y constantes; pocos minutos al día bastan para crear hábito.
- Habla ya del posparto: quién puede ayudarte, cómo organizar comidas y descansos, y qué apoyo tendrás si la lactancia no sale como esperabas.
- Revisa tu rutina para dormir mejor, moverte un poco cada día y no llegar agotada a la siguiente revisión.
Si me tuviera que quedar con una idea, sería esta: en esta fase no hace falta hacer más, sino afinar mejor. Llegar bien a la próxima cita, reconocer tus síntomas y tener claro cuándo pedir ayuda cambia mucho más que intentar controlar cada detalle del embarazo.